Entre los más de 6.000 participantes que este año han querido estar en la Campus Party de Valencia hay perfiles de todo tipo. Desde el que viene solo, pasando por los grupos de amigos (incluido el que coloca la foto de su novia junto a la pantalla) hasta quien viene en familia.
Es el ejemplo de Felipe Serrano, natural de Catarroja, aquí en Valencia. Este transportista ya lleva sobre sus espaldas unas 14 ediciones de Campus. Desde hace cinco llega acompañado de su hijo mayor Felipe, que actualmente tiene 21 años y que quiere dedicarse a la programación de videojuegos. De hecho, ya les ha pedido a sus padres que le financien un curso de formación específico.
Pero va más allá. No ha querido dejarse al pequeño en casa, y desde hace tres años también viene con ellos Alberto, de 7 años, al que su padre apunta a cerámica en las extraescolares del colegio "ya que de informática va servido". Los dos niños llevan en su pase (el que llevan colgado al cuello), una 'V' de veteranos. Felipe Serrano cuenta que ahora lo está iniciando en el Office y que luego vendrá el Excel.
Lo que sí quiso dejar claro es que a Campus Party "no vengo a bajarme cosas... si lo hago aquí, ¿qué hago los 365 días del año en mi casa? Aquí hay que venir a aprender, a formarse en los talleres". Luego, todo lo que aprende, "lo uso para aconsejar a mis amigos, decirles qué ordenador es mejor que otro o que juego o sistema operativo es más eficaz".
UNA FACTURA DOMÉSTICA Y TECNOLÓGICA
En familias como esta, la partida "tecnología" va todos los meses en la factura [...]