En gran parte de las zonas rurales de Haití ha resurgido una letal epidemia de cólera que recorrió el país a fines del año pasado, impulsada por semanas de intensas lluvias que han ayudado a la dispersión de la bacteria que florece en los ríos y arrozales del país.
El centro de tratamiento en Mirebalais, un pueblecito polvoriento a una hora en auto desde la capital, está recibiendo de nuevo a decenas de nuevos pacientes cada día, muchos al borde de la muerte a causa de la deshidratación.
"Cuando la gente llega aquí está en condiciones críticas, a punto de morir", dijo Francole Adonis, que registra los nuevos arribos en el centro en Mirebalais. "Se desploman en el patio. La situación es horrible".
El cólera está de nuevo en ascenso porque se disemina en el agua, y Haití, al igual que muchos otros países del Caribe, ha sido azotado recientemente por fuertes lluvias. Además, los ríos del departamento de Artibonite, donde beben, se bañan y lavan sus ropas muchos haitianos rurales, están incrementando su nivel en el valle.
El número de pacientes en el centro de tratamientos en Mirebalais se quintuplicó de abril a mayo, y desde entonces el flujo no ha amainado, dijo Louise Ivers, principal asesor de Partners in Health (PIH), una agrupación estadounidense sin fines de lucro que ofrece ayuda de salud en países en desarrollo. En la actualidad administra la clínica en colaboración con el Ministerio de Salud.
Fuente: AP